La muerte y el duelo



Kaixo!!

En esta entrada hablaremos sobre el duelo y la muerte. Como bien sabéis estamos atravesando unos momentos muy difíciles y el tema de la muerte que siempre ha sido un tema tabú con los/las más peques de la casa, está siendo ahora el tema más hablado. Por eso, en esta entrada hablaremos un poco sobre qué es la muerte, como actúan los/las niños/as en diferentes etapas de su vida, y ofreceremos unos consejos y unos recursos para poder trabajar el tema de la muerte y el duelo.

Para empezar, lo haremos a través de la siguiente pregunta.

¿Qué es la muerte?

- La muerte es algo universal, es decir, la muerte nos afecta a todos los seres vivos.

- La muerte es irreversibles, es decir, tras la muerte, no hay más vida, por lo cual no se vuelve a vivir.

- Una vez has muerto, tu cuerpo deja de funcionar.

- La muerte es incontrolable, es decir la muerte no depende de nuestros pensamientos o nuestros sueños.

- La muerte es el final de la vida, no sabemos qué pasa después de ella lo cual hace que haya un misterio sobre la continuidad de la vida.


Estos cinco conceptos son importantes de recalcar ya que es lo primero que hay que aclararle a un niño/a cuando vamos a hablar sobre la muerte.

Ante la situación en la que estamos viviendo, y el distanciamiento y el aislamiento que está generando, es muy difícil no tener sentimientos de ansiedad, aburrimiento, tristeza incluso frustración. Para afrontarlo, servirá de gran ayuda no perder el contacto con las personas que son de gran importancia para ti, como pueden llegar a serlo tu familia o tu núcleo de amigos/as. Este contacto continuado, favorece a la distracción y a el estado de ánimo personal, creando así un punto de vista más positivo y de esperanzador.

En el siguiente apartado, encontraréis en diferentes etapas evolutivas como actuar o cómo actúan los/las niños/as.

Hasta los seis años

- No entienden la idea de universalidad de la muerte. Creen que ellas y ellos y sus seres queridos vivirán siempre. Creen que el cuerpo de la persona fallecida, de alguna manera, sigue funcionando, que puede sentir frío o calor, que puede oír, hablar…

- Creen que la muerte puede ser interrumpida igual que el sueño.

- Predomina el pensamiento mágico: el niño o la niña puede creer que una discusión o una conducta, ha podido ser la causante de la muerte del ser querido.

- A esta edad no consiguen imaginar que antes de nacer no estaban, no existían y que luego, cuando mueran, no estarán.

- La muerte se relaciona con la vejez y la enfermedad.

- Tienen miedo de acostarse, de la oscuridad o de quedarse en soledad.

- Hacen muchas preguntas. Sí que se darán cuenta de que alguien no está, por lo que se les deben informar de forma clara y breve de lo que ha ocurrido.

A partir de los seis años

- A partir de esta edad, las niñas y los tienen miedo a perder su vida y la de sus seres queridos.

- Empiezan a entender que si una persona muere el cuerpo ya no vuelve a funcionar.

- Siguen manteniendo una enorme curiosidad y buscan explicaciones de todo lo que está pasando.

- En estas edades, las amistades y el papel que tienen estas es muy importante ya que su apoyo es indispensable. Aunque tienen miedo de que el hecho de la muerte de un familiar pueda afectar en sus amistades.

- Pueden comprender qué es la muerte, pero no saben afrontarla.

- Les dan miedo los cambios, se les pueden anticipar y asegurar que no se quedará solo.

- Les podemos hablar de lo natural que es sentirse triste, y enfadado, que se puede descargar la ira de muchas formas.


En la adolescencia

- La comprensión de la muerte y la elaboración del duelo es similar a la de una persona adulta.

- Muestran interés sobre lo que sucede tras la muerte.

- La adolescencia es una etapa de cambio y transición hacia la independencia del mundo adulto por lo que en la relación con sus padres y madres hay más conflictos. Esto puede ser el origen de sentimientos de culpabilidad si ocurre la muerte de uno de los progenitores o personas cercanas.

- Son conscientes de su propia muerte incluso pueden fantasear con ella.

- Es frecuente que no quieran compartir con las personas adultas las emociones sentidas frente a la pérdida.

- Temen que, si tras la pérdida de un ser querido expresan su dolor, se interprete como un signo de debilidad o no vayan a ser comprendidos.

- Pueden sentirse presionados para tener comportamientos como personas adultas.

- No hay que ocultarles información.

- Pueden sentir vergüenza de expresar su dolor. 

- Pueden tener miedo a ser abandonados.

Para finalizar, os recomendamos que hagáis una visita al siguiente Blog, donde habla sobre la muerte y la pérdida de personas importantes en tu vida. También, muestra diferentes recursos para afrontar la pérdida ayudándoles así a rebajar el nivel de estrés.

Esperemos que esta entrada os haya servido de ayuda. ¡Muchísimas gracias por leernos! Nos vemos en el siguiente post. 

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